El nombre de Coyoacán viene del náhuatl Coyohuacan, que suele traducirse como “lugar de coyotes” o “lugar de quienes tienen o veneran coyotes”. Mucho antes de que llegaran los españoles, esta zona al sur del lago era tierra firme, fértil y habitada: por aquí pasaron culturas que dejaron su huella en sitios cercanos como Cuicuilco y Copilco.
El coyote no era un animal cualquiera para los pueblos del Valle de México. Astuto, adaptable y sobreviviente, aparecía en su mitología como un ser inteligente, capaz de moverse entre mundos. Que un barrio entero llevara su nombre dice mucho del lugar que ocupaba en la imaginación de quienes vivieron aquí.
Hoy ese origen sigue vivo en cada esquina: en la Fuente de los Coyotes del Jardín Centenario, en el escudo de la alcaldía y en la manera en que los vecinos se apropian del símbolo. En Coyoacaneando lo tomamos como guía: el coyote que camina el barrio y te lo va contando.
