El Jardín Centenario: el corazón que late en el centro de Coyoacán

Si Coyoacán tuviera un centro exacto, sería el Jardín Centenario. Se abrió a principios del siglo XX, hacia las fiestas del Centenario de la Independencia, sobre parte del antiguo atrio de la Parroquia de San Juan Bautista. Por eso a su entrada sobrevive un doble arco de piedra: el recuerdo de aquel atrio colonial.

En el centro está la Fuente de los Coyotes, con sus dos figuras de bronce que se volvieron el emblema del barrio. Alrededor, las bancas se llenan los fines de semana de familias, músicos, vendedores de globos, lectores y perros paseando. Es de esos lugares donde no pasa “nada” y pasa todo.

Desde aquí sale casi cualquier plan: cruzar a la Parroquia, caminar hacia Francisco Sosa, meterse al Mercado de Coyoacán por unas tostadas o sentarse en un café a ver pasar la tarde.