A unas cuadras del bullicio del centro está la Plaza de la Conchita, una de las esquinas más antiguas y silenciosas de Coyoacán. Su capilla de la Inmaculada Concepción es considerada una de las primeras que se levantaron en la zona tras la conquista.
Frente a la plaza está la llamada Casa Colorada o Casa de la Malinche, envuelta en leyendas sobre los primeros años de la Nueva España. Ciertas o no, esas historias forman parte del aire denso y antiguo que se respira aquí.
La Conchita es el contrapeso perfecto a los fines de semana llenos: un lugar para sentarse un rato, ver la capilla y sentir el paso lento del tiempo en el barrio.
