En la calle de Londres, en el Barrio del Carmen, hay una casa pintada de un azul imposible de ignorar. Ahí nació, vivió y murió Frida Kahlo, y ahí convivió con Diego Rivera. Hoy es el Museo Frida Kahlo, uno de los espacios más visitados de la Ciudad de México.
Más allá de la fama, la Casa Azul es un retrato íntimo: sus colores, su cocina, su jardín, sus objetos personales y su cama con espejo cuentan una vida marcada por el arte y el dolor. Recorrerla es entender por qué Coyoacán y Frida quedaron unidos para siempre en el imaginario del barrio.
Un consejo de vecino: compra tu entrada con anticipación y llega temprano, sobre todo en fin de semana. Y date el tiempo de caminar las calles de alrededor, que son parte del mismo encanto.
