La buena noticia de Coyoacán es que lo mejor casi no cuesta. Caminar sus plazas, entrar a las iglesias, ver a los organilleros y recorrer los Viveros es gratis o casi.
Come rico y barato en el mercado, comparte una nieve, aprovecha los días de entrada libre en algunos museos y date el gusto de un café de olla económico. Con poco dinero y buen ánimo, el barrio se disfruta igual de bien.
