La Fuente de los Coyotes: la historia del emblema del barrio

En el centro del Jardín Centenario, dos coyotes de bronce se miran de frente sobre el agua. Es la Fuente de los Coyotes, obra del escultor Gabriel Ponzanelli, y se ha vuelto el símbolo más reconocible de Coyoacán.

Los coyotes conectan el presente con el origen del nombre del barrio: Coyohuacan, el lugar de los coyotes. Por eso la fuente es muchísimo más que un adorno: es un guiño a cinco siglos de historia y a los pueblos que vivieron aquí.

Es, además, el punto de encuentro por excelencia. “Nos vemos en los coyotes” significa algo muy concreto para quien conoce el barrio. Ahora ya sabes por qué.